miércoles, 22 de junio de 2016

Trayectorias de María Lagunes

El arte siempre penetra en la persona a través de las grietas existentes en su vida psíquica, Stephen Greenblatt.

 
Una trayectoria, según la Real Academia Española, es ‘la línea descrita en el plano o en el espacio por un cuerpo en movimiento’, como también describe ‘el curso que, a lo largo del tiempo, sigue el comportamiento o el ser de una persona’ y en meteorología, es ‘el curso que sigue el cuerpo de un huracán o de una tormenta giratoria.’

Por alguna de estas tres definiciones María Lagunes o el MUCA decidieron llamar así a esta retrospectiva como si fuera el recorrido de un huracán llamado María Lagunes, con tal de que podamos conocer el curso o los cursos, más bien, que ha tomado esta artista a lo largo del tiempo, como lo podemos ver en este espacio que más que Museo es la segunda casa de María, porque al lado, en la Facultad de Arquitectura, estuvo dado clases de Dibujo, Técnicas de presentación, Integración plástica y Color en la arquitectura por más de treinta y cinco años, a partir de 1969, por lo que no sólo es conocida, sino apreciada por sus alumnos como podemos leer en el testimonio que publica Lorenzo Rocha en el catálogo de las Trayectorias que hoy celebramos.

En el catálogo y en la exposición, nos hemos podido dar cuenta de su comportamiento y, de esa manera, reconocer que son obras basadas en la experimentación como esa que ha realizado en cuatro décadas y que ahora son parte de la selección de esculturas, dibujos, pinturas y esos gobelinos realizados en el taller de Ashida en la ciudad de Guadalajara.

Todas estas obras fueron hechas con ese mismo afán y espíritu del artista que busca y encuentra, prueba y se equivoca, corrige y explora de nuevo a lo largo del tiempo, como si este fuera el curso de una tormenta giratoria, hasta que consigue expresar lo que en un momento de soledad o de inspiración deseaba expresar, sabiendo que un día esa obra se va a integrar al espacio arquitectónico.

«El arte siempre penetra en la persona a través de las grietas existentes en su vida psíquica», decía Stephen Greenblatt en El Giro, su obra más reciente en donde nos narra el descubrimientos del poema de Lucrecio De rerum natura o De la naturaleza de las cosas, que fue uno más de los catalizadores del Renacimiento y el arte moderno. Por eso no veo por qué no aplicar ese mismo concepto cuando estamos frente a una pintura o una escultura, como en estas que estuvieron hechas con el material que la artista ha decidido viene a cuento para que se ajuste mejor a lo que quiere expresar, para que seamos nosotros los que captemos esa idea o sentimiento a través de las grietas de nuestra vida psíquica, como puede ser la vida amorosa, el Eros que nos mantiene vivos y así, cuando de pronto vi Venus, la pieza de madera de María Lagunes, una pieza que me hubiera gustado verla en un espacio cerrado y que estuviera como una pieza única, y no en medio de esas otras que nos distraen, como estaba la Coatlicue, esa otra escultura prehispánica, majestuosa y dual que era asombroso verla cuando estaba en el antiguo Museo de Antropología del Centro de la Ciudad de México, y no como está ahora en el de museo de Chapultepec, en medio de otras obras.

Así me hubiera gustado ver esta obra que ha penetrado por esa grieta de la psique y por eso viene a colación esa otra obra poética en la que no podemos menos que recordar la manera en que empieza Lucrecio con ese himno a Venus, la diosa del amor, cuya llegada en la primavera disipa las nubes, inunda el cielo de luz y llena el mundo entero de un impetuoso deseo sexual y que es la misma Venus, pero diferente, que luego pintó Botticelli, tan diferente pero tan impactante como la versión abstracta de María Lagunes en donde dan ganas de declamar lo que escribió Lucrecio, sobre todo hoy mismo que es el solsticio de verano:

Primero te presagian, ¡oh diosa!,
y anuncian tu llegada los pájaros del aire,
atravesados sus corazones por tu fuerza;
luego las manadas salvajes brincan sobre los alegres pastos
y cruzan a nado los rápidos torrentes:
hasta tal punto cautivos de tu encanto
te siguen donde quieras llevarlos.
Finalmente, por mares y montes,
en las aguas rapaces y en las frondosas moradas
las aves en los verdes campos,
infundiendo en el pecho de todos los seres
tu tierno amor, haces que las especies ardan en deseos de reproducirse.


Ganas de asociar todo esto mientras vemos esa pieza de madera que tantas ganas nos dan de sobarla, de sentir la calidez de la madera, de seguir sus curvas, como lo hizo María, como si en esa abstracción, en esa forma, en esa curva de una madera veteada, estuviera contenido, ‘el deseo de disipar las nubes y arder en deseos.’

Pero uno puede ver toda esta obra desde otros puntos de vista, según la grieta que nos acompañe. Uno de ellos es la sensualidad que está detrás de lo que vemos pero que, de pronto, como en una obra de acero al carbón que suena a metal frío, resulta que es todo lo contrario, pues sus dos partes están por tocarse en un especie de suspiro como el que nos sale del alma cuando bailamos cerca de la pareja y se nos pone la carne de gallina. Pura sensualidad y deseo de tocarse en la cercanía de los cuerpos con sus orillas redondeadas para que no quede huella de agresividad alguna. (Ver foto).

La obra expuesta y ahora resumida en este catálogo es el resultado de varias décadas de estar probando con diferentes materiales y formas. El dibujo y su metamorfosis en la tercera dimensión para que, nada egoísta la artista, podamos verla por todos lados; y así sigue intentando con otro material para expresarse mejor.

¿Qué será esa madera que un día vi a la entrada de su casa todavía en forma de tronco que reposa o duerme esperando pacientemente que sea transformado en diosa o en vaya usted a saber en qué… a través de lo que María se imagine y experimente su metamorfosis para que sea un renacimiento y pueda ser admirada por los que tengamos la oportunidad de verla un día. Pero a Venus nos dan ganas de tocarla, nos dan ganas de sobar las curvas de esa madera como lo imaginó e hizo María, como es esa diosa que ‘disipa las nubes’, que muchas veces es lo que deseamos para cubrir nuestra grieta psíquica.

O el acero y el bronce, lo que venga a cuento para lo que María quiere expresar en esa su constante aventura, en ese constante probar hasta encontrar la correspondencia. 

María Lagunes sigue buscando y rebuscando expresarse hasta que lo consigue en la forma y el material que experimenta, antes de seguir adelante con una nueva forma como la que alguna noche se la haya ocurrido hacer desde que encontró ese tronco de madera o, al revés, ver primero la composición y ponerse a buscar el material que mejor venga a cuento ahora que sabe que hay que hacer para que adquiera vida propia.

Trayectorias es un homenaje a María Lagunes que le hacen los de la Facultad de Arquitectura en el Museo de Artes y Ciencias de la UNAM, y este modesto catálogo resulta ser parte de este merecido homenaje a una mujer que ha compartido sus secretos con sus alumnos, que dio a conocer los diferentes procesos creativos que ha utilizado, así como, sus ganas de experimentar, para que ellos vuelen por su propio espacio tal como ella lo ha venido haciendo desde hace décadas.

«Lo busco, lo busco y no lo busco», dicen en Yucatán cuando están buscando algo y no lo encuentran. Así me da la impresión que ha estado María en su vida, buscando, buscando lo que quiere encontrar sin darse por vencida hasta que parece haberlo encontrado en una o en varias de sus piezas, pues sin duda, con algunas de ellas y que pueden ser sus consentidas para verla ya terminada y decir: ‘¡Eso es! ¡Eso se acerca de lo que quise decir!’

Bien dice Marcos Mazari que en «su obra siempre ha estado presente el tema de las ciudades y el hombre», y Marc Augé nos habla de «esa elegancia paradójica de María Lagunes» y Louise Noelle insiste «que sus ciudades pasan sin problema de la fantasía a la objetividad» y las compara a las ciudades invisibles de Italo Calvino; o Javier del Cueto cuando dice que «sus manos piensan la escultura y la repasan» y ella está lista para realizar un nuevo proyecto, tal como Lorenzo Rocha, el artista que fue su alumno, recuerda esa actitud crítica de María y como es que «ha sido toda su vida una mujer que no se conforma con lo que ha logrado y que por eso, por ser inconforme, mantiene la misma fuerza y vigor como el que deben tener los verdaderos artistas.»

Por eso, este catálogo resume las Trayectorias de María Lagunes y esta exposición homenaje en el MUCA que nos permite tener una muy buena idea de lo que ha hecho María Lagunes con sus dibujos, esculturas otras técnicas y objetos hechos durante toda una vida.

Muchas gracias.
Martín Casillas de Alba
México, D.F. a 21 de junio, 2016.

jueves, 28 de abril de 2016

La crisis y los cambios necesarios

Ciudad de México a 27 de abril, 2016.


Hace unos días, Bárbara Tijerina me invitó a tomar un cafecito para platicar un rato sobre el Liderazgo del cambio basado en La tempestad de Shakespeare y como ese es un tema que he colocado en este blog de Arte y Liderazgo, viene bien si lo puedan ver en YouTube...

¡Un cafecito bien platicado!
La semana pasada me invitó Bárbara Tijerina a platicar sobre Shakespeare y el liderazgo del cambio, entre otros temas...
La plática la pueden ver en YouTube:


Martín Casillas de Alba | (55) 2955 1138 | casillas.05@gmail.com |

lunes, 11 de abril de 2016

1.2. Definiciones del cambio

Estas son algunas de las definiciones que he seleccionado que tienen que ver con el cambio y la transformación para que las tengamos más o menos presentes, sobretodo si, por momentos, nos perdemos en el bosque. 
La gente puede aceptar un cambio cuando tiene una necesidad, pero sólo reconoce esa necesidad cuando enfrenta una crisis. Jean Monnet (1888-1979), quien era un hombre de negocios y banquero (a quien le decían ‘el padre de Europa’. En este caso, habla de la crisis como el origen, muchas veces, de los cambios que tenemos que asumir.
Lo único que debemos asegurar es nuestra habilidad para el cambio. John C. Lilly (1915-201), médico, neurocientífico y psicoanalista. Como podemos ir imaginando, necesitamos desarrollar una cierta habilidad para enfrentar y realizar los cambios en nuestra vida.
En las especies, el que sobrevive no es el más fuerte, ni el más inteligente, sino aquel que responde mejor al cambio. Charles Darwin (1809-1882). Esta es una de las citas que recuerdo cuando tengo que realizar o enfrentar un cambio: ¿cómo le hago para poder responder mejor al cambio? Porque, estoy seguro que es la única manera de sobrevivir. No hay de otra. Y creo, en verdad, que para esos vamos a leer o estar aquí, dándole de vueltas a ese tema para poder responder lo mejor que podamos cuando tengamos que asumir o realizar un nuevo cambio.
No hay nada permanente, todo cambia, (Panta rei, todo fluye). Heráclito (540 a.C.) Efectivamente, si hacemos una breve reflexión, y recordamos desde nuestra infancia, podremos comprobar que todo, todo cambia, sin duda alguna y ya nada es como era… Nos resistimos al cambio. Realizar uno pequeño, incluso uno que indudablemente es para nuestro bien, suele producir más miedo que ignorar una situación peligrosa. Stephen Grosz, psicoanalista. EPS, 05.01.2014 (a propósito del caso de Marisa Panigrosso que salvó la vida en WTC el 09.01).
 
Una vez le preguntaron a Nina Simone, esa negra cantante de jazz que tiene la mejor interpretación de esa canción francesa Ne me quitte pas o No me dejes…, le preguntaron, pues que era para ella la libertad. Y ella les dijo que no le preguntaran esas cosas, que ella no era una intelectual, sino una cantante de jazz… pero, luego reaccionó y con un gesto les dijo que ya sabía qué la libertad: la libertad es NO tener miedo. Y con esta definición que tanto me gusta, sabemos que si los cambios nos dan miedo, por eso, sentimos que está coartada nuestra libertad. ¿Verdad? 
La crisis puede ser buena, siempre y cuando se llevan a cabo las reformas y los ajustes necesarios. Se necesita una reforma profunda para combatir la corrupción, recortar al sector público, modificar los mercados laborales y poner freno a los sistemas de pensiones hasta ahora tan generosos. En última instancia, esto que se dijo en el 2010, sigue estando vigente (aunque ya nadie se acuerde de esa declaración) pero, efectivamente, la crisis es una buena experiencia. (El País, 28.03.10.)

Qué quiere decir ‘cambiar’
Dar, tomar o poner una cosa por otra; mudar, variar, alterar.
 
Qué quiere decir ‘cambio’:
Acción y efecto de dar, tomar, mudar, variar.
«A cambio»: en lugar de, en vez de, cambiando una cosa por otra;  
«Cambio de estado»: pasar de un estado a otro.
 
Qué quiere decir ‘transformar’:
Hacer que alguien o algo cambie su forma o sus características. Hacer que alguien cambie su manera de ser, ese cambio radical de hábitos y costumbres.
 
El cambio y la evolución de las especies.

De cada especie nacen más individuos de los que pueden sobrevivir. En consecuencia, se lleva a cabo una lucha por la vida que se repite frecuentemente. Todo ser, si cambia de algún modo provechoso entre las complejas y variables condiciones de vida, tendrá una mayor probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente seleccionado, tal como apuntó en sus trabajos Charles Darwin.
 
Los cambios en la historia de las sociedades.
En el 2016 celebramos dos cientos seis años de haber declarado la Independencia, cuando se iniciaron esos cambios radicales en la manera de gobernar que, en principio, son los que nos han permitido enfrentar mejor el futuro de la vida social de México, cambios que forman parte de su desarrollo: 206 años del grito de Independencia (1810) y 106 de una Revolución social (1910).

¿Podríamos imaginarnos cómo estaríamos sin estos cambios? Eso es tema de la literatura: ¿qué habría pasado si…? 

domingo, 3 de abril de 2016

1.1. La estructura del curso



El curso está diseñado para que se lleve a cabo en cinco horas (con sus intervalos después de cada hora y media) y está dividido en varias partes: 

Una introducción, seguida de algunas definiciones de lo que es el cambio y la transformación antes de que contemos (o que escribamos) las experiencias que hemos tenido en algún cambio que hayamos sufrido en nuestra vida, así como, el impacto que pudo tener hasta nuestros días, antes de saber de qué manera aceptamos el cambio.

Luego, haremos un resumen del viaje de Próspero en La tempestad para que conozcamos lo que ha sucedido y sepamos de antemano la trama, el proceso y las variantes en cada momento, enfatizando las escenas que son más relevantes y que tienen que ver con los asuntos del cambio, de tal manera que podamos dejar esas notas como marcas de los sucesos que más adelante vamos a volver a ver en detalle antes de terminar el curso. 



domingo, 27 de marzo de 2016

Introducción al curso de Liderazgo del cambio

INTRODUCCIÓN
  

En el curso de Liderazgo del cambio y la transformación basado en La tempestad de Shakespeare vamos de reflexionar sobre lo que significa dirigir o vivir un cambio, así como, la transformación necesaria para que podamos realizar esos cambios tan necesarios, si querremos enfrentar mejor nuestro futuro. El curso está basado en La tempestad de William Shakespeare, la última obra que terminó de escribir en 1611.

Bien decía Darwin que en las especies, el que sobrevive no es el más fuerte, ni el más inteligente, sino aquel que responde mejor al cambio, después de haberse dedicado toda su vida a estudiar a miles de especies, tal como lo podemos rescatar en El origen de las especies.

Primero que nada, hay que tener la capacidad de imaginar el futuro, es decir, de tener más o menos una idea de lo que queremos hacer en el futuro como si fuera la meta para saber que es todo eso que tenemos que hacer para intentar llegar y que conectados a ese porvenir.

Un buena manera de empezar sería imaginarnos cómo queremos que sea nuestra vida o nuestro negocio o nuestra institución en el futuro y saber qué clase de retos tendría que enfrentar para que ese futuro estuviese mejor diseñado para nosotros en la vejez y para que las nuevas generaciones tuvieran éxito. Tener una actitud así, tiene mucho valor sin que nos importe el tamaño del reino. Es decir, que esos cambios que planeamos pueden hacerse ya sea en el reino de la familia, si es que podemos imaginar el futuro de nuestros hijos y deseamos que tengan una mejor calidad de vida y de ahí, seguir con otro círculo menor para ir creciendo como crecen esos círculos en el agua después de que cae una piedra, hasta imaginar que podemos estar hablando de corporaciones o naciones enteras en las que podemos ejercer nuestro liderazgo del cambio.

Para eso hay que revisar cuáles son los efectos que se producen cuando vamos a realizar un cambio, así como, reconocer los diferentes papeles que se tienen durante el cambio desde el líder o guía que lo orquesta y dirige y que son los arquitectos del cambio, hasta los sujetos o víctimas del cambio y de esta manera empezar por recordar cuáles han sido nuestras actitudes primarias frente al cambio como esos que existan en nuestra biografía cuando hayamos sido parte o de los que hayamos provocado o experimentado.

Las principales fuentes.
Nos viene como anillo al dedo La tempestad de William Shakespeare (1564-1616), que fue la última obra que escribió completa en su vida antes de retirarse a su casa en Stratford-upon-Avon en 1613, una obra que lavamos a recorrer a través del cristal del cambio y la transformación como la que llevó a cabo el personaje principal como es Próspero, quien había sido el duque de Milán antes de ser exilado por su hermano Antonio junto con Alfonso el rey de Nápoles, para poder vernos en ese espejo y tomar nota de todas esas implicaciones que narra Shakespeare en su obra que, como bien dice Mario Vargas Llosa, no deja de ser ‘el mejor simulacro de la vida.’

«No puedo dejar de pensar en William Shakespeare (1564-1616) escribiendo esta obra en 1611, dos o tres años antes de retirarse a su casa de Stratford-upon-Avon, de donde había salido hacía tiempo, desde que dejó a su hija Susana con un par de años de edad y a los gemelos recién nacidos, Judith y Hamnet, para irse a Londres más o menos en 1589, donde estaba la acción a finales del siglo XVI, cuando reinaba la reina Isabel I desde hacía varios años, en 1558, hasta el día de su muerte en 1603.

»Logró tener éxito en los teatros de Londres, en particular en El Globo a partir de 1599 y en las puestas en escena que hacía en la Corte. Para eso escribió treinta y siete obras, de las cuales, la mayoría tuvieron —y tienen—éxito para lograr una situación económica que le permitió comprarse la casa más grande de su pueblo natal, haber conseguido el título de Caballero (Sir) con todo y su escudo de armas, en donde su emblema decía, como si hiciera falta que lo justificara: Non Sanz Droit.

»Con todo esto no puedo menos que pensar en Próspero, el personaje principal de La tempestad, y el parecido con el autor tal como podemos leer en el Epílogo cuando se despide de la isla —es decir, del teatro—, prometiendo que va a dejar su varita mágica enterrada en las profundidades, como esa que venía usando desde que empezó su vida dramaturgo en Londres con las tres obras o partes de Enrique VI, antes de que atacara la plaga y se pusiera a escribir sus cuatro poemas líricos, entre ellos La violación de Lucrecia y los 154 sonetos cuya estructura de catorce versos divididos en tres partes de cuatro versos cada una y un cierre o volta de dos versos como luego vemos que los aplica en el Prólogo de Romeo y Julieta entre los miles de versos libres con los que compuso el resto de su acervo.

»La tempestad es una obra producto de la fantasía del autor en donde nos relata el descubrimiento su estilo de vida en una isla donde llegó exilado, como si hubiera llegado al gran teatro del mundo o como una de esas colonias en la que conquistaron los ingleses a partir del descubrimiento de América, para hacer de ellas sus colonias y poder esclavizar a los nativos, hasta que en los grandes cambios del XIX, algunas de las colonias se lograron independizar, declarando la igualdad en los seres humanos y la abolición de la esclavitud —como en La tempestad se lo recordaba a cada rato Ariel, el espíritu del cambio y operador del mago. Al final Próspero logra lo que pretendía: por un lado, logró casar a su hija Miranda (llamada así por eso de mirari, asombrarse) con catorce años de edad, con el príncipe de Nápoles, consolidado así el futuro de las nuevas generaciones; además, recuperó su ducado de Milán y, por su cuenta y riesgo, el nativo Calibán se quedó en la isla para volver a ser su dueño.

Próspero imaginó ese futuro y por eso es el arquitecto de los cambios. Los beneficiarios o constructores son los dos jóvenes de la nueva generación: Miranda y Ferdinando, el príncipe de Nápoles; el operador o espíritu del cambio como es Ariel que llevó a cabo todo lo que su amo le ordenaba hiciera. Todo estos seres contrastan con el villano de Antonio, el hermano de Próspero —quien lo exilió con todo y su hija Miranda hacía doce años—, y que nunca pudo aceptar su culpa, ni aceptar el perdón. Es un hombre que se queda con el entripado sin poder cambiar de actitud y del que hay que tomar nota de este tipo de personas como las que hay en nutra vida. Otros dos que son esos empleados y ahora borrachitos —que son los bufones de la obra—, pervertidos por las costumbres y superficiales en sus ambiciones —como también existen en nuestra vida— que cambian de bando con tal de satisfacer unos deseos banales como era, en un momento dado, poder vestirse con unos trapos con los que se veían mejor, aparentando lo que no eran evitando así que llevaran a cabo la conspiración que les había propuesto Calibán para acabar con su patrón.

Próspero se había imaginado el futuro de su hija y por eso planea llevar a cabo todos los cambios que fuesen necesarios para que se casara con Ferdinando, el príncipe de Nápoles y de esta manera, unieran fuerzas y recursos. Ella podría aportar como dote, el ducado de Milán para que se uniera al reino de Nápoles y pudieran enfrentar mejor el futuro. Fusiones y adquisiciones.

»Por eso, hay un gran final cuando vemos cómo es que realiza todos y cada uno de los cambios que eran necesarios después que él se ha transformado y haya dejado a un lado la magia para que vuelva a ser lo que era y que todo se lleve a cabo como debe ser, cumpliendo así con la meta de su vida.
»Grande es esta obra como espectacular es su imaginería. En su trazo podemos ver que hay una pasión para entretener a su público con una historia en donde hace uso de la magia, muestra la brutalidad de los nativos e ignorantes como Calibán y, por otro lado, destaca el amor de la juventud de un príncipe que, según Miranda es una maravilla, como lo constata cuando al final de la obra los ve a todos reunidos frente a la cueva de su padre y no puede menos que exclamar:

»—¡Qué maravilla, cuántas criaturas encantadoras veo por aquí! ¡Ah, mundo feliz! (O, brave new world!) ¡Qué espléndido nuevo mundo, poblado por esta gente!

»Y si esto es lo que Miranda opina al final de la obra, es porque los cambios y la transformación que realizó su padre han sido todo un éxito.

»Por eso, más vale que nos vayamos con calma y recorramos, paso a paso esta obra como la fuente de la que podamos abrevar tantas cosas que están relacionadas con el cambio y la transformación.»[1]
Esto le escuchamos que dice cuando ha celebrado con ganas el compromiso de su hija con el príncipe de Nápoles y Próspero nos dice esto en un aparte:

Los principales objetivos.
Una vez que hemos podido imaginar el futuro, podemos diseñar todas y cada una de las acciones por realizar para poder enfrentarlo de una mejor manera. Para eso, antes que imaginemos el futuro, hay que reconocer cuáles han sido las actitudes que hemos asumido frente a los cambios experimentados y reconocer en ellos cuál ha sido el papel que hemos jugado para que recordando todo esto podamos reconocer cuál era el papel que jugamos en cada caso.

Se trata de analizar eso que puede suceder ‘antes’, ‘en’ y ‘después’ del cambio pues, sin duda, una de las características básicas del liderazgo es el deseo que tenemos para que las cosas cambien para poder enfrentar mejor el futuro. 



[1] NOTA: tomada del texto que se publicó en los Apuntes (No. 9) de La tempestad publicada por El Globo Rojo en 2004.

martes, 26 de enero de 2016

Traducir con el alma o su viaje con Shakespeare

POR EDMUNDO FONT, EMBAJADOR.


A propósito de la conferencia que dio Martín Casillas de Alba en el Ex Colegio de Tlatelolco el 7 de enero, 2016 a un grupo de embajadores en donde asistió la Canciller, Claudia Ruiz Massieu.

Ex Colegio de Tlatelolco, en la Ciudad de México.

Algo habrá de magia, a la manera iniciática de los Isabelinos, cuando se reencuentra, inesperadamente, a un amigo que se ha admirado, por su disciplina de excelencia. Es el caso de haberme ofrecido, un cuarto de siglo después, con Martín Casillas, ingeniero químico, matemático, fundador y director editorial del prestigioso diario El Economista; editor de la mayor limpieza, convertido en un extraordinario y sorprendente traductor de William Shakespeare; conferencista de los que parece que les va la vida en su rigor didáctico, y literato tardío —pero nunca atrasado que el mismo ha tenido el valor de novelar MACBETH, Antonio y Cleopatra y Romeo y Julieta, que incursionar en la narrativa histórica (nacional-familiar) y en la ficción novelada de su propia vida, que de alguna manera le ha salvado otros interiores, a la manera de Hemingway, Scott Fitzgerald, o del mismo Juan Rulfo, cuando el creador de Comala rescata las voces de los caminos del occidente de México, nunca mejor dicho, mientras vende llantas por caminos reales donde seguían transitando las mulas y los contadores de historias, con los fantasmas de don Pedro Páramo encima.
         A Martín Casillas, cercano amigo de los más ilustres escritores nuestros, como el mismo Rulfo o Tito Monterroso, lo tuve a tiro de vuelo de pájaro durante un "taller" de redacción ejecutiva que nos organizó la cancillería mexicana durante la reciente reunión anual —la XXVII, y he asistido a todas ellas— en la que se introdujeron vientos de cambio renovadores, como es la de contar con voces intelectuales tan acertadas como la del propio maestro (en el ITAM) en el que se ha convertido el Martín Casillas, en una de las tres vertientes profesionales que ama precisar: sus tareas cotidianas como ejecutivo de una compañía de comunicación; profesor universitario y creador literario (el no añade la de editor, que lo es), y redactor de blog's de diversa inclinación, al modo de los heterónimos de Fernando Pessoa —a más se parece, en una versión de hombre más alto, al creador de Álvaro de Campos.
         Liderazgo del cambio y la transformación es el título del último texto recién salido del horno de Martín Casillas de Alba. En este inteligente resumen de intenciones se concentra también la prodigiosa propuesta que representa la inercia vital, ética y moral, de pensadores que han tenido la fortuna de recibir dones preciosos de observación de las pasiones humanas para plasmarlas en altos mensajes estéticos, que además nos han proporcionado y nos siguen dando, a decenas de generaciones, un gozo literario de contados nombres, entre todos los clásicos que en el mundo han sido. Está claro que la polémica de los críticos entre la mayor o menor grandeza del Dante, Cervantes, Molière, Hugo, Balzac, Goethe y el mismo Shakespeare, no acabará nunca. Lo relevante, es la obsesión tan sana que despierta tratar de traducir no sólo originales complejos y casi imposibles de trasladar, sino rescatar el "mensaje" en moldes contemporáneos de utilidad práctica para todos aquellos que tienen responsabilidad de liderazgo, en la sociedad contemporánea, tan relativa en términos de principios humanísticos, y demasiado contagiada por los duendes que brotan de los instrumentos de la lámpara internauta los Aladinos tecnológicos contemporáneos.
         En pocas palabras, el intento colosal de Martín Casillas, de llevar a nuestra mesa, en los más diversos ámbitos, desde la formación, a los placeres de la lectura y del aprendizaje, y los métodos de aplicación directos en la nuestra cotidianidad, es una empresa que no sólo celebramos, sino que envidiamos por su alta capacidad de rigor y de entrega. En este esfuerzo se encuentran 37 libros de Apuntes, en su edición, traducción y notas del cuerpo literario shakespeariano que hace Martín Casillas y una versión narrativa y poética de los 154 sonetos, reunidos en cinco tomos, del gran escritor inglés.
         Estamos ante una empresa intelectual que sólo pudo ser posible gracias al amor ya la reverencia que puede despertar uno de los más grandes autores clásicos de todos los tiempos.Y este encantamiento literario pretende contagiar a los lectores contemporáneos de esta lección universal de vida, que se origina en el conocimiento profundo de las pasiones humanas.

MENSAJE.
No sólo importante sino bello el momento de tu cátedra magistral, estimado Martín Casillas, en el contexto ambiental de un convento dedicado a Santiago de Compostela, en Tlatelolco, sede de la memoria de la Cancillería Mexicana (más simbólico para mí, porque además de mi vertiente diplomática, mi abuelo el Coronel revolucionario Conrado López, villista, estuvo preso allí, al igual que el General Reyes, padre de don Alfonso).
         Así que fíjate lo que son las coincidencias que marcan nuestros buenos días, un ejercicio intelectual organizado durante una memorable reunión anual de embajadores termina multiplicando dimensiones simbólicas de gran calado en el panorama de la creatividad y dimensión de maestría mexicana.
         Y como un ejemplo, comparto con los lectores un breve pasaje de esta obra relevante tuya, en uno de tus fascículos de "apuntes":

HABLAR CON EL ALMA.
«Este es un tema que bien vale la pena detenerse por un momento para que podamos ver lo que puede significar en nuestra vida familiar o empresarial si un día de estos podemos, como Ferdinando, 'hablar con el alma' y evitar, si es posible, las 'mentiras' y los secretos que son el cáncer de cualquier sociedad. Por ello, hay que considerar desde el momento en que escuchamos esto que le dice Ferdinando en Miranda en un momento dado, cuando podrían haber dicho o simulado cualquier otra cosa, él le dice con toda naturalidad:
         »— Escucha lo que dice mi alma: desde el primer instante que te vi, mi corazón voló a tu servicio...
         »Siempre me he preguntado ¿por qué no podemos hablar con el alma? ¿Por qué siempre tenemos que guardar un cierto secreto para que el otro no se mortifique o porque no nos regañen? Por qué no lo hemos aprendido a hacer desde que éramos pequeños?
         »Hablar con el alma es conseguir tener una comunicación verdadera, auténtica, para poder conectarse con los demás en términos de lo que sentimos y de la verdad, tal como es o como creemos verla. Es considerar de una manera más 'humana', la angustia del otro por el cambio una vez que practicamos la empatía, una de las principales variables del liderazgo que explican de manera importante, como es el prestigio y la inteligencia Inteligencia emocional o racional para poder ser buenos guías.
         »¿Para qué decir verdades a medias muchas veces? ¿Por qué tenemos que seguir almacenando secretos y mentiras en este baúl que se parece cada vez más a la caja de Pandora?
         »Antes de concluir con este capítulo sobre las ventajas de saber 'hablar con el alma', hay que imaginar cómo sería nuestra relación familiar o en la empresa sin que haya este virus que se llama 'secretos y mentiras' que llega a pudrir las maderas con que se han construido para que, el día menos pensado, se colapsen como se colapsan las vigas de madera una vez que la polilla ha hecho de las suyas con el tiempo y si no hagan memoria y verán cómo estas dos variables son capaces de romper todo esto que aparenta ser sólido y eterno.»