domingo, 9 de noviembre de 2014

Saber-relacionar para explicar lo complejo

México D.F., a jueves 13 de noviembre, 2014.— 
Octavio Paz, autor de Versiones y diversiones.
Uno de los retos que tienen los líderes de estos tiempos es el de poder explicar y describir la cambiante y dinámica complejidad en la que vivimos, así como, las paradojas e incertidumbres que nos rodean. Es un reto traducir esas complejidades para que los mortales las entendamos.

Es necesario que eso que expliquemos tenga sentido y satisfaga nuestros deseos por tener una mayor seguridad, como la que podemos tener cuando entendemos el significado de lo que hacemos,  sabemos el rumbo por el que vamos y el por qué de los cambios que, a veces, son tantos, que nos da sensación de estar viviendo en medio de la inestabilidad.

Una manera de explicar las complejidades del mundo sería si la comparamos con los procesos que utilizan los traductores de poesía porque, es posible que nos sirvan como modelo. Los traductores entienden el mundo complejo y lo traducen de una manera efectiva y, así como los empresarios inventan nuevos modelos de negocios, los poetas inventan nuevas maneras para explicar cosas que vienen de otros mundos y otras culturas.

Es posible hacer un esfuerzo para explicar las complejidades del mundo en el que vivimos y que los demás las entendamos, como lo hizo, no un poeta, sino el físico Stephen H. Hawking (1942-) en su Historia del tiempo. Del big bang a los agujeros negros (Grijalbo, Editorial Crítica, México, 1988).

Por una parte, sabemos que la poesía es un lenguaje complejo, un mensaje que podemos asociar y entender por los sonidos, las imágenes o los ritmos que nos ofrece, además de tener el significado de sus palabras: un poema es un mensaje que está dirigido tanto a la mente como a los sentidos.

Octavio Paz habla de la traducción de la poesía como un arte y dice que «la traducción es el arte de la analogía, es el arte de encontrar correspondencias, sombras y ecos». Otros poetas, como Ezra Pound o Robert Lowell hacen sus traducciones en versiones libres, donde omiten, agregan e interpretan ideas para reconstruir el original para que ésta siga viva y tenga significado para que los lectores del idioma destino. De esta manera, podemos captar esos elementos que intentaba el poeta plasmar en el original. Cuando lo logran, bien pueden decir como suponía Borges: «el original es infiel a la traducción».

Luis Antonio de Villena presenta el trabajo de Octavio Paz en Versiones y diversiones (Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2014) —donde están publicados la mayoría de sus traducciones. Dice que casi todos los poetas han traducido poesía alguna vez y que, al hacerlo, se enfrentan a unos delicados mecanismos que tratan de salvar para lograr la intensidad que hay en ellos y que están concentrados, son rítmicos y breves, para reconvertirlos y que los lectores destino los entiendan. Por ejemplo, este epigrama del movimiento poético hindú conocido como Kavya traducido por Paz:

La belleza no está
en lo que dicen las palabras
sino en lo que, sin decirlo, dicen:
no desnudos sino a través del velo
son deseables los senos.

¿Podemos imaginar eso que intentaba el poeta en el original? Creo que sí, pues las traducciones representan las ideas y los gustos del traductor. Por eso Paz dice que sus «Versiones y diversiones, como su nombre lo dice, no es un libro sistemático que no se propone mostrar o enseñar nada. Es el resultado de la pasión y de la casualidad: por pasión traduje a Pessoa y a Michaux; por casualidad, a algunos poetas suecos…»

Para aprovechar la esencia de un poema, dicen los que saben, tiene uno que entender las partes y reconocer cómo interactúan entre ellas para reconstruir el todo.

Por eso, en el contexto empresarial, el éxito del líder depende de la capacidad que tienen para conectar los elementos disímbolos, aparentemente desconectados y en constante movimiento para integrarlos en un todo reconstruido, como si fuera un mediador y creador de la nueva versión para darle sentido a lo que era incoherente y, si es necesario, que reinvente algunas de las unidades desconectadas para recrear ese nuevo modelo y que sea congruente a su medio ambiente, aunque éste cambie constantemente.

La traducción poética es comparable a la que hacen los líderes  pues los dos tienen una visión y entienden lo que están haciendo, así como, asumen los riesgos con esas habilidades y dones que tienen para poder analizar, utilizar la intuición y convertir todo en algo que los demás entendamos.

La capacidad para asimilar las relaciones entre la riqueza, la diversidad y la complejidad de un poema, es la misma que se necesita para asimilar las relaciones que hay en la vida de las empresas y los negocios.

El concepto que está detrás de esta comparación se llama savoir-relier (saber-relacionar), que no es otra cosa que tener la capacidad para construir relaciones sensibles, confiables y sustentables, en medio de esos sistemas complejos cruzando, si es necesario, las fronteras de las culturas de las versiones originales alejadas, diferentes, opuestas o antagónicas, hasta lograr que engranen de tal manera, que tengan significado para nuestra propia cultura.

Saber-relacionar es saber conectar los elementos que están en un poema, como los que están en el mundo empresarial.


Martín Casillas de Alba
México D.F. a 11 de noviembre, 2014.