lunes, 21 de septiembre de 2015

El liderazgo basado en Shakespeare

México, D.F., lunes 21 de septiembre, 2015.-

El grupo de ejecutivos en el taller de liderazgo con Richard Olivier, 2008.

En marzo del 2006 leo en Times Magazine que Richard Olivier —el hijo del famoso actor y director del siglo XX, Sir Laurence Olivier— ofrecía, después de haber dirigido Enrique V en la inauguración en 1996 de El Globo en Londres, unos talleres de liderazgo basado en algunas obras de Shakespeare y, en particular, el liderazgo que inspira y motiva, basado en Enrique V, una obra que conocía en detalle y que puso extraer esos elementos que seguían siendo vigentes en nuestro siglo, vistos desde una nueva perspectiva.

Así fue como empezó a dar sus célebres talleres a los CEO’s de la Unión Europea, basado en esta obra en donde hemos encontrado tantos elementos que nos pueden servir para entender a fondo y desde otra perspectiva, cómo podemos inspirar y motivar a nuestra gente, sobre todo si estamos en situaciones complicadas.

Con ese mismo principio lo hizo con otras historias que tenía que ver con diferentes aspectos del liderazgo, como es Julio César para el liderazgo que influye o La tempestad con el liderazgo del cambio y la transformación.

En 2008 viajé a Inglaterra para participar en uno de sus talleres, como fue el Liderazgo del cambio basado en La tempestad como el que ofrecía en su casa de campo en West Sussex y que tomé junto con otros ejecutivos en el mes de marzo de ese año. La experiencia fue única y ahí tuve la oportunidad de aplicar lo que era este encuentro de dos culturas, donde reúno por un lado el conocimiento que tenía de las obras de Shakespeare, y por el otro, la modesta pero fructífera experiencia de haber sido ejecutivo de varias empresas e instituciones donde había trabajado como fueron los doce años que estuve en IBM allá en la prehistoria (1964-1976) cuando empecé como programador y terminé como Asistente del Presidente y Gerente de Comunicación Externa, para salir de ahí buscando desde entonces combinar el gusto de la literatura con la necesidad de ganar dinero. 

Edmundo Flores era el director del CONACYT y me ofreció ser el Director Editorial de la revista Ciencia y desarrollo, trabajo que acepté de inmediato para trabajar los siguientes tres años, antes de crear mi propia editorial, Martín Casillas Editores, S.A., en donde llegamos a publicar unos cien títulos y al final la revista La Plaza, antes de lanzarme a crear, ser socio y director editorial del periódico El Economista durante seis años completos para renunciar e irme a escribir mi primera novela como fue Confesiones de Maclovia, (Editorial El Equilibrista, México, 1995). Más adelante, fui director editorial de Compuserve y Director de Comunicación Social con Carlos Casasús en la COFETEL, antes de crear Infoport, un portal en Internet con la información de todos los puertos mexicanos y trabajar con Felipe Bracho en el proyecto de Enciclomedia y hace poco crear aulabierta.org en donde hemos producido conferencias de las óperas que transmite el MET y cursos en línea abiertos al público sobre la ciudad de Guadalajara, o sobre la música de William Walton (1902-1983) para la película de Enrique V de Laurence Olivier (1944) o una Charla entre amigos del arquitecto Andrés Casillas de Alba antes de ponerme a trabajar en otras cosas.

Después de haber tomado ese taller en Inglaterra regresé a México para ofrecerlos en el ITAM (Desarrollo Ejecutivo) que abrió sus puertas para que ahí se ofrecieran estos cursos, una vez que los había adaptado al español y que sigo dando desde entonces con resultados positivos.

Fue el encuentro de esos dos mundos donde, por fin, puede asociar las obras de Shakespeare con la vida de los ejecutivos.