miércoles, 22 de junio de 2016

Trayectorias de María Lagunes

El arte siempre penetra en la persona a través de las grietas existentes en su vida psíquica, Stephen Greenblatt.

 
Una trayectoria, según la Real Academia Española, es ‘la línea descrita en el plano o en el espacio por un cuerpo en movimiento’, como también describe ‘el curso que, a lo largo del tiempo, sigue el comportamiento o el ser de una persona’ y en meteorología, es ‘el curso que sigue el cuerpo de un huracán o de una tormenta giratoria.’

Por alguna de estas tres definiciones María Lagunes o el MUCA decidieron llamar así a esta retrospectiva como si fuera el recorrido de un huracán llamado María Lagunes, con tal de que podamos conocer el curso o los cursos, más bien, que ha tomado esta artista a lo largo del tiempo, como lo podemos ver en este espacio que más que Museo es la segunda casa de María, porque al lado, en la Facultad de Arquitectura, estuvo dado clases de Dibujo, Técnicas de presentación, Integración plástica y Color en la arquitectura por más de treinta y cinco años, a partir de 1969, por lo que no sólo es conocida, sino apreciada por sus alumnos como podemos leer en el testimonio que publica Lorenzo Rocha en el catálogo de las Trayectorias que hoy celebramos.

En el catálogo y en la exposición, nos hemos podido dar cuenta de su comportamiento y, de esa manera, reconocer que son obras basadas en la experimentación como esa que ha realizado en cuatro décadas y que ahora son parte de la selección de esculturas, dibujos, pinturas y esos gobelinos realizados en el taller de Ashida en la ciudad de Guadalajara.

Todas estas obras fueron hechas con ese mismo afán y espíritu del artista que busca y encuentra, prueba y se equivoca, corrige y explora de nuevo a lo largo del tiempo, como si este fuera el curso de una tormenta giratoria, hasta que consigue expresar lo que en un momento de soledad o de inspiración deseaba expresar, sabiendo que un día esa obra se va a integrar al espacio arquitectónico.

«El arte siempre penetra en la persona a través de las grietas existentes en su vida psíquica», decía Stephen Greenblatt en El Giro, su obra más reciente en donde nos narra el descubrimientos del poema de Lucrecio De rerum natura o De la naturaleza de las cosas, que fue uno más de los catalizadores del Renacimiento y el arte moderno. Por eso no veo por qué no aplicar ese mismo concepto cuando estamos frente a una pintura o una escultura, como en estas que estuvieron hechas con el material que la artista ha decidido viene a cuento para que se ajuste mejor a lo que quiere expresar, para que seamos nosotros los que captemos esa idea o sentimiento a través de las grietas de nuestra vida psíquica, como puede ser la vida amorosa, el Eros que nos mantiene vivos y así, cuando de pronto vi Venus, la pieza de madera de María Lagunes, una pieza que me hubiera gustado verla en un espacio cerrado y que estuviera como una pieza única, y no en medio de esas otras que nos distraen, como estaba la Coatlicue, esa otra escultura prehispánica, majestuosa y dual que era asombroso verla cuando estaba en el antiguo Museo de Antropología del Centro de la Ciudad de México, y no como está ahora en el de museo de Chapultepec, en medio de otras obras.

Así me hubiera gustado ver esta obra que ha penetrado por esa grieta de la psique y por eso viene a colación esa otra obra poética en la que no podemos menos que recordar la manera en que empieza Lucrecio con ese himno a Venus, la diosa del amor, cuya llegada en la primavera disipa las nubes, inunda el cielo de luz y llena el mundo entero de un impetuoso deseo sexual y que es la misma Venus, pero diferente, que luego pintó Botticelli, tan diferente pero tan impactante como la versión abstracta de María Lagunes en donde dan ganas de declamar lo que escribió Lucrecio, sobre todo hoy mismo que es el solsticio de verano:

Primero te presagian, ¡oh diosa!,
y anuncian tu llegada los pájaros del aire,
atravesados sus corazones por tu fuerza;
luego las manadas salvajes brincan sobre los alegres pastos
y cruzan a nado los rápidos torrentes:
hasta tal punto cautivos de tu encanto
te siguen donde quieras llevarlos.
Finalmente, por mares y montes,
en las aguas rapaces y en las frondosas moradas
las aves en los verdes campos,
infundiendo en el pecho de todos los seres
tu tierno amor, haces que las especies ardan en deseos de reproducirse.


Ganas de asociar todo esto mientras vemos esa pieza de madera que tantas ganas nos dan de sobarla, de sentir la calidez de la madera, de seguir sus curvas, como lo hizo María, como si en esa abstracción, en esa forma, en esa curva de una madera veteada, estuviera contenido, ‘el deseo de disipar las nubes y arder en deseos.’

Pero uno puede ver toda esta obra desde otros puntos de vista, según la grieta que nos acompañe. Uno de ellos es la sensualidad que está detrás de lo que vemos pero que, de pronto, como en una obra de acero al carbón que suena a metal frío, resulta que es todo lo contrario, pues sus dos partes están por tocarse en un especie de suspiro como el que nos sale del alma cuando bailamos cerca de la pareja y se nos pone la carne de gallina. Pura sensualidad y deseo de tocarse en la cercanía de los cuerpos con sus orillas redondeadas para que no quede huella de agresividad alguna. (Ver foto).

La obra expuesta y ahora resumida en este catálogo es el resultado de varias décadas de estar probando con diferentes materiales y formas. El dibujo y su metamorfosis en la tercera dimensión para que, nada egoísta la artista, podamos verla por todos lados; y así sigue intentando con otro material para expresarse mejor.

¿Qué será esa madera que un día vi a la entrada de su casa todavía en forma de tronco que reposa o duerme esperando pacientemente que sea transformado en diosa o en vaya usted a saber en qué… a través de lo que María se imagine y experimente su metamorfosis para que sea un renacimiento y pueda ser admirada por los que tengamos la oportunidad de verla un día. Pero a Venus nos dan ganas de tocarla, nos dan ganas de sobar las curvas de esa madera como lo imaginó e hizo María, como es esa diosa que ‘disipa las nubes’, que muchas veces es lo que deseamos para cubrir nuestra grieta psíquica.

O el acero y el bronce, lo que venga a cuento para lo que María quiere expresar en esa su constante aventura, en ese constante probar hasta encontrar la correspondencia. 

María Lagunes sigue buscando y rebuscando expresarse hasta que lo consigue en la forma y el material que experimenta, antes de seguir adelante con una nueva forma como la que alguna noche se la haya ocurrido hacer desde que encontró ese tronco de madera o, al revés, ver primero la composición y ponerse a buscar el material que mejor venga a cuento ahora que sabe que hay que hacer para que adquiera vida propia.

Trayectorias es un homenaje a María Lagunes que le hacen los de la Facultad de Arquitectura en el Museo de Artes y Ciencias de la UNAM, y este modesto catálogo resulta ser parte de este merecido homenaje a una mujer que ha compartido sus secretos con sus alumnos, que dio a conocer los diferentes procesos creativos que ha utilizado, así como, sus ganas de experimentar, para que ellos vuelen por su propio espacio tal como ella lo ha venido haciendo desde hace décadas.

«Lo busco, lo busco y no lo busco», dicen en Yucatán cuando están buscando algo y no lo encuentran. Así me da la impresión que ha estado María en su vida, buscando, buscando lo que quiere encontrar sin darse por vencida hasta que parece haberlo encontrado en una o en varias de sus piezas, pues sin duda, con algunas de ellas y que pueden ser sus consentidas para verla ya terminada y decir: ‘¡Eso es! ¡Eso se acerca de lo que quise decir!’

Bien dice Marcos Mazari que en «su obra siempre ha estado presente el tema de las ciudades y el hombre», y Marc Augé nos habla de «esa elegancia paradójica de María Lagunes» y Louise Noelle insiste «que sus ciudades pasan sin problema de la fantasía a la objetividad» y las compara a las ciudades invisibles de Italo Calvino; o Javier del Cueto cuando dice que «sus manos piensan la escultura y la repasan» y ella está lista para realizar un nuevo proyecto, tal como Lorenzo Rocha, el artista que fue su alumno, recuerda esa actitud crítica de María y como es que «ha sido toda su vida una mujer que no se conforma con lo que ha logrado y que por eso, por ser inconforme, mantiene la misma fuerza y vigor como el que deben tener los verdaderos artistas.»

Por eso, este catálogo resume las Trayectorias de María Lagunes y esta exposición homenaje en el MUCA que nos permite tener una muy buena idea de lo que ha hecho María Lagunes con sus dibujos, esculturas otras técnicas y objetos hechos durante toda una vida.

Muchas gracias.
Martín Casillas de Alba
México, D.F. a 21 de junio, 2016.